LA LEJANA DECLARATORIA DE LA UNESCO
La ciudad de San Luis Potosí cumplirá en noviembre 419 años de haber sido fundada por el capitán Miguel Caldera y el alcalde mayor Juan de Oñate tras la guerra de exterminio de la tribu guachichil. El tiempo transcurrido no ha sido suficiente para llegar a la madurez como una ciudad que conoce su historia y aprecia el patrimonio arquitectónico, con un doble discurso oficial vamos a la cola de otras ciudades con un mayor grado de conciencia cultural y de acción ciudadana: mientras los tres niveles de gobierno y el sistema de justicia avalaron la destrucción del Cerro de San Pedro por una minera canadiense, se ha gestionado ante la UNESCO de manera inútil y a un alto costo la declaratoria de patrimonio universal del Centro Histórico, espacio donde se agudizan los problemas urbanos y las desigualdades sociales; el anterior secretario de Cultura intentó engañar a una comisión del organismo internacional durante un recorrido por algunas calles al retirar por unas horas a ambulantes, franeleros y sexoservidoras para mostrar una falsa realidad. Desde el rochismo la destrucción de inmuebles se volvió una política sexenal y práctica común de arquitectos y propietarios en nombre del progreso, en la mayoría de los casos con la complicidad o desidia de las autoridades locales y federales (INAH), y recién se anunció un programa gubernamental de rescate del Centro Histórico con recursos mixtos y la participación del sector privado y la academia; deseamos que cumpla sus objetivos y no sea una política coyuntural; debe representar un paso previo antes de volver a realizar los trámites ante la UNESCO. La otra declaratoria, la Ruta de la Plata, se otorgó a pesar de la indiferencia de la Secretaría de Cultura que siempre apostó todo a la del Centro Histórico, quizá porque ya perdimos nuestro icono fundacional, el Cerro de San Pedro fue dinamitado por una trasnacional a cambio de unos abalorios.
SAN LUIS POTOSÍ EN 1895
Una guía turística del porfiriato
“Su sociedad, netamente aristocrática, de morales costumbres, y posee
en su seno un enjambre de mariposas, de capullos primaverales
que son envidia de las mujeres de otros mundos”.
Este panegírico a Carlos Díez Gutiérrez, “nuestro paternal gobernante”, posiblemente fue pagado con fondos del erario y por los comercios, hoteles, restaurantes y diversos profesionistas, cuyos nombres y domicilios aparecen en la relación que hizo Rómulo O’Farrill de la capital potosina en el capítulo XIII de la Reseña histórica, estadística y comercial de México y sus estados. Directorio general de la república, en la forma más recreativa, descriptiva y útil. Excelente guía para hacer un viaje por todo el país, impresa en 1895 por la Reina Regente, de J. de Elizalde y Cía. En la consolidación del porfiriato circularon este tipo de publicaciones turísticas con la intención política de asociar el progreso del país al liberalismo gobernante. El autor no escatima elogios a los gobernadores de las entidades que recorrió, Díez Gutiérrez es franco, leal, caritativo, valiente guerrero, colaborador ilustre del progreso, gobernante modelo, hospitalario, de finos modales e hijo ejemplar; y la guía tiene un aire anticlerical más evidente cuando describe otras ciudades como Morelia (“no han podido aún perderse ciertos hábitos religiosos y ciertas costumbres que dan a la capital ese tinte de tristeza o abatimiento en que parece sumergida”). O’Farril llegó a San Luis Potosí por el Ferrocarril Nacional procedente de Saltillo e hizo una escala para almorzar en la estación de Catorce y al llegar a la ciudad se hospedó en el hotel Progreso, y en su guía destina varios párrafos a “la flor y nata de la aristocracia”, cae extasiado ante la belleza de sus mujeres, a las que considera una muestra de la evolución de la raza potosina. En el ámbito de la cultura, al poeta Manuel José Othón le da el tratamiento de “un sol del parnaso mexicano”, pero omite incluir al intelectual potosino más relevante de la época, Primo Feliciano Velázquez, periodista, abogado, historiador y académico de la lengua, si se trataba de presumir a las glorias locales él era una de ellas…(JP)
CAPÍTULO XIII.- EL ESTADO DE S. LUIS POTOSÍ
El Sr. General Carlos Díez Gutiérrez. Progresos alcanzados en el Estado.
Revista comercial, industrial y científica de la ciudad
Revista comercial, industrial y científica de la ciudad
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San Luis Potosí se encuentra situado a los 22º 9’ 9” de latitud Norte, y 1º 51’ 5” de la longitud Oriental de México. El número de sus habitantes asciende a 69.000, y colocado sobre un extenso valle, ofrece al espectador la vista más agradable desde que se le conoce. Éste es uno de los Estados que pudiéramos llamar privilegiados, porque a su configuración hermosa, reúne muchas ventajas para la agricultura, que es una de sus principales riquezas. La minería se encuentra en su desarrollo, y aunque no podría compararse con Zacatecas, Guanajuato o Pachuca, tiene, sin embargo, multitud de minas de gran importancia en explotación, y se produce con abundancia el oro, la plata, cobre, azufre, plomo y carbón de piedra…
La división de la ciudad de San Luis Potosí
en cuarteles a finales del siglo XVIII*
David E. Vázquez Salguero
La Ordenanza de la división de la muy noble ciudad de San Luis Potosí en cuarteles, creación de los alcaldes de ellos, y reglas de su gobierno de 1795 que mandaba dividir la ciudad, crear el cargo de alcaldes de barrio y reglamentar su gobierno fue una de las principales disposiciones que definieron el ordenamiento urbano de la ciudad a finales del siglo XVIII. San Luis Potosí no fue la única ciudad novohispana que contó con ordenanzas de este tipo, de manera que la problemática que se expresa en ese ordenamiento era un asunto compartido por las principales urbes de la Nueva España, e incluso algunas españolas. La disposición a que se hace referencia fue de gran importancia, ya que implicó la definición de la extensión de la ciudad, a la vez que obligó un replanteamiento de la administración pública, así como de la división de la propia ciudad en distintas porciones territoriales que debían ser vigiladas de manera jerarquizada...
* Nota: El presente artículo es un extracto del capítulo: “El ordenamiento urbano de San Luis Potosí a finales del siglo XVIII”, de David Eduardo Vázquez Salguero, publicado originalmente en Ricardo Anguita Cantero y Xavier Huetz de Lemps (eds.) Normas y prácticas urbanísticas en ciudades españolas e hispanoamericanas (siglos XVIIIXXI). España, Universidad de Granada, Casa de Velázquez, 2010, pp. 91-111.
Las construcciones de SLP en la mirada
de Juan y Arnoldo Kaiser Schwab
Guillermo Kaiser Schlittler
Arnoldo Kaiser Schwab, para inicios del siglo XX, ya tenía más de diez años avecindado en la ciudad de San Luis Potosí, recorría con especial deleite el centro de la población. Era muy común en él pararse exactamente enfrente de las puertas dela papelería Al Libro Mayor, de la que era dueño al lado de su hermano Juan —quien al iniciar ese siglo viaja a la ciudad de Guadalajara para fundar otro negocio y residir allá— y puesto de pie en ese lugar ver directamente los edificios que se encontraban al otro lado de la Plaza de Armas hacia el norte, y volteando hacia la calzada de Guadalupe observar otro panorama de la misma calle de Zaragoza hacia el sur. Esto lo hacía porque, como decía él: “Nada me trae más recuerdos de las ciudades europeas que ver esta calle a uno y otro lado y admirar las construcciones tan similares en su estilo a las que existen en muchas ciudades de Europa”.
Arnoldo Kaiser Schwab, para inicios del siglo XX, ya tenía más de diez años avecindado en la ciudad de San Luis Potosí, recorría con especial deleite el centro de la población. Era muy común en él pararse exactamente enfrente de las puertas dela papelería Al Libro Mayor, de la que era dueño al lado de su hermano Juan —quien al iniciar ese siglo viaja a la ciudad de Guadalajara para fundar otro negocio y residir allá— y puesto de pie en ese lugar ver directamente los edificios que se encontraban al otro lado de la Plaza de Armas hacia el norte, y volteando hacia la calzada de Guadalupe observar otro panorama de la misma calle de Zaragoza hacia el sur. Esto lo hacía porque, como decía él: “Nada me trae más recuerdos de las ciudades europeas que ver esta calle a uno y otro lado y admirar las construcciones tan similares en su estilo a las que existen en muchas ciudades de Europa”.
La ciudad de San Luis Potosí, 1821-1876
Inocencio Noyola
La ciudad de San Luis Potosí ha merecido diversos estudios principalmente sobre tres periodos: su fundación y las primeras décadas; a fines del siglo XVIII y durante el porfiriato, entre 1880 y 1910. Algunos de estos trabajos incluyen los clásicos como la Historia de San Luis Potosí, de Primo Feliciano Velázquez, obra en la que dedica algunos capítulos a la ciudad; el recién publicado de Luis Edgardo Coronado Guel. La alameda potosina ante la llegada del ferrocarril; Hortensia Camacho ha escrito sobre el abastecimiento del servicio de agua; Jesús Motilla escribió sobre la administración pública a fines del siglo XVIII; Alejandro Galván Arellano ha trabajado la ciudad para el siglo XVII desde un punto de vista arquitectónico; Jesús Victoriano Villar Rubio escribió sobre la contribución del ingeniero Octaviano Cabrera Hernández; y Rafael Montejano y Aguiñaga trabajó sobre los mapas existentes durante el periodo novohispano. Este último llegó a escribir sobre particularidades de algunos edificios públicos (el palacio del ayuntamiento) o sobre entretenimientos propios de la ciudad (plazas de toros y teatros). A pesar de este interés por la ciudad, existen periodos poco conocidos sobre la historia propiamente urbana.
PORTAFOLIO/HORACIO DELGADO
Horacio Delgado es un fotoperiodista potosino que se formó en varios periódicos locales y trae en la sangre la vocación por la fotografía. Tuvo su primera cámara a los 15 años. Regalo de su padre. En su trabajo periodístico se aleja de la cobertura tradicional de las fuentes informativas que le asignaban, prefiere retratar a la gente común que deambula por las calles, plazas y mercados que a los políticos, funcionarios y empresarios que saturan nuestra prensa, orienta su mirada a personajes anónimos que a través de su lente adquieren su verdadero significado que la realidad construida desde arriba se empeña en negarles. Con varias exposiciones y premios en su trayectoria, Horacio emigró a los Estados Unidos donde alterna su oficio fotográfico con otras actividades.
SAN LUIS POTOSÍ Y EL MERCADO
PORFIRIO DIAZ
Carlos Morán de la Rosa
Resulta interesante cómo el conocimiento del pretérito de nuestra metrópoli nos puede llevar a tener la posibilidad de traslapar el tiempo y el espacio para poder apreciar desde la configuración de su traza, su morfología, sus plazas y jardines, sus edificios civiles y religiosos, sus remates visuales, etcétera, hasta la constitución de su población —producto de la mezcla de negros, blancos, indios y asiáticos—, sus costumbres y sus tradiciones, que en suma confluyeron como resultado de la conjugación de factores físicos, culturales, políticos y económicos que sin duda ha asentado la historia a través de infinidad de testimonios. Los latidos de la dinámica citadina que se registran en la historia son el resultado de acontecimientos trascendentes, tanto internos como externos, que determinan las pulsaciones, unas veces acompasadas otras disonantes —rítmicas o arrítmicas— que se consignan sutil o intensamente en los procesos físicos o materiales de la ciudad; digamos, pues —en sentido inverso— que a través de las metáforas espaciales podemos intentar descifrar el pretérito del lugar. Observar la ciudad desde infinidad de perspectivas temporales. Ya sea a vuelo de pájaro o desde el punto de vista de una hormiga, es decir, a ras del suelo, recorriéndola a nuestro arbitrio de un extremo a otro, desde los rincones y recovecos de la ciudad antigua —el centro actual—, las calles más apartadas de sus viejas villas extramuros —hoy barrios— hasta las nuevas plazas y vías de comunicación de la ciudad de ahora y hasta de la ciudad futura, apreciando, con el detalle que permite la cercanía, las singularidades y manías de sus habitantes comunes y corrientes o de los más destacados personajes.
Huellas de fauna del Pleistoceno
en territorio potosino
Claudia Walz Caviezel
CENTRO INAH-SLP
La fauna del Pleistoceno es evidencia de épocas pasadas que nos permiten conocer las condiciones ambientales que imperaban y la vida existente en cada una de las diferentes épocas y además se puede determinar las edades relativas en que se depositaron los cuerpos de roca que conforman la corteza terrestre. A partir del año de 1986 los fósiles quedaron protegidos por ley al publicarse el decreto presidencial que reforma la Ley Orgánica del Instituto Nacional de Antropología e Historia, con la adición del artículo 28 bis, considerándose parte del patrimonio cultural de nuestro país.
San Miguel Jazz Cats
Entrevista con Kenneth A. Basman
Alberto Gutiérrez
La ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato, fue fundada en 1542 por el franciscano Juan de San Miguel, quien bautizó el asentamiento como San Miguel El Grande. Era un punto de paso importante del antiguo camino real de la plata a las minas de Zacatecas, servía de protección y centro distribuidor de productos para los centros mineros del norte, así está bajo el título otorgado como Ciudad Fortificada de San Miguel y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco. El 7 de julio de 2008 fue inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esta distinción se otorgó por su aportación al barroco mexicano y a la lucha de Independencia de México, Ignacio Allende, nativo de San Miguel, fue un líder clave contra la dominación española. San Miguel el Grande fue elevada a ciudad el 8 de marzo de 1826 y cambió el nombre por San Miguel de Allende en honor al héroe insurgente. En 1926 fue declarado monumento histórico y el desarrollo urbano está restringido para conservar el carácter colonial. Durante la década de 1950 San Miguel se convirtió en un lugar conocido por su arquitectura colonial y sus ojos de agua termal...
[Los textos completos los puede leer en la edición impresa]
PRÓXIMO NÚMERO
FERROCARRILES Y CAMINOS EN SLP









1 comentarios:
Muy interesantes reflexiones sobre los diversos momentos de la historia potosina.
Al ver las imágenes antiguas del blog y en general de los libros, guías, etc., de la república mexicana, miro con tristeza el poco respeto que se ha tenido por las construcciones antiguas. Como quiera que se las mire, tuvieron un gran valor, si no arquitectónico, sí histórico. Se han perdido conventos coloniales y edificios públicos que contenían en sus muros nuestra historia y se han levantado, en su lugar, muchas veces mediocres edificios en aras del progreso. ¿Cuál progreso? me pregunto.
Se nos enseñó en la escuela que Díaz fue un tirano dictador cuyo gobierno subyugaba a las clases trabajadores. ¿A cambiado en algo nuestra historia? Al menos la huella del porfiriato no sólo está presente en todo México sino que resaltan las construcciones de aquel tiempo por su belleza y utilidad pública.
Ojalá los mexicanos cultivemos la conciencia histórica y civil y emprendamos el verdadero desarrollo.
Buena suerte y gracias.
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